Revisamos proyectos reales de ilustración y dirección de arte para mostrar cómo se resuelven encargos concretos: decisiones de paleta, retícula, narrativa visual y ajustes de última hora. Sin promesas vacías, solo el recorrido de cada pieza desde el encargo hasta la entrega.
Instituciones culturales, estudios de diseño y espacios de formación que confían en nuestra convocatoria abierta y comparten materiales para las secciones de proceso y técnica.
Estudio colectivo de Ciudad de México que aporta registros de técnicas mixtas y recibe a dos artistas por número en su residencia de verano.
Publicación independiente de Bogotá que comparte su archivo de portadas y colabora en la selección de portafolios para la sección de novedades.
Centro de formación en Valdivia que facilita entrevistas con estudiantes de último año y cede aulas para los talleres presenciales de narrativa visual.
Fondo documental de Santiago que digitaliza bocetos y cuadernos de trabajo para las fichas de proceso que publicamos en cada edición.
Encuentro anual en Buenos Aires donde presentamos el número impreso y coordinamos mesas de diálogo sobre dirección de arte en publicaciones culturales.
Cuando hablamos de ilustración digital nos referimos a obras creadas o terminadas con herramientas como tableta gráfica, software de dibujo o edición de píxeles. No incluimos trabajos generados por inteligencia artificial sin intervención manual, ni piezas que usen filtros automáticos como recurso central. Cada edición prioriza el trazo propio y la toma de decisiones del autor.
La convocatoria está abierta a ilustradores, diseñadores y artistas visuales de habla hispana, sin importar su país de residencia ni su trayectoria. Se aceptan proyectos publicados o inéditos, siempre que el autor tenga los derechos de reproducción de las obras enviadas. No se consideran trabajos realizados por encargo para marcas que estén bajo acuerdo de confidencialidad.
El comité editorial revisa cada envío según tres criterios: coherencia visual del conjunto, dominio técnico de la técnica declarada y claridad en la descripción del proceso. No evaluamos la cantidad de seguidores del autor ni el número de obras enviadas. Preferimos un portafolio breve y consistente a una selección extensa sin dirección clara.
Usamos el término para describir procesos que combinan al menos un medio analógico, como acuarela, gouache, collage o lápiz, con una etapa digital de montaje o corrección. No consideramos técnica mixta el simple escaneo de un dibujo terminado sin intervención posterior. Los tutoriales indican siempre qué materiales y programas se emplearon en cada paso.
Las entrevistas se realizan sin contraprestación económica entre las partes. Los artistas no pagan por aparecer ni reciben honorarios por participar. La revista no solicita derechos sobre las obras mostradas en la entrevista, solo el permiso de reproducción para la edición impresa y digital. Cualquier uso posterior se acuerda por separado.
Las reseñas de exposiciones se escriben a partir de visitas presenciales o, cuando no es posible, de material documental facilitado por la sala o el artista. En ambos casos se indica la fecha de la visita y el origen de la información. La revista no publica reseñas pagadas ni acepta invitaciones que condicionen el contenido del texto.
Estos criterios buscan que cada número sea transparente sobre sus métodos y útil para quien quiere aprender un proceso concreto, no solo ver un resultado terminado.
Voces de quienes ya trabajaron con la revista
Lo que cuentan quienes publicaron y colaboraron
Artistas, editores y estudios independientes comparten cómo fue participar en JFD Creación: qué recibieron, qué ajustaron y qué les quedó después de la publicación.
Un proceso editorial que respeta el trabajo propio
Carmen Vargas Rojas, ilustradora de Valparaíso, participó en la convocatoria abierta de portafolio del número 12. Cuenta que la devolución del equipo editorial llegó con comentarios concretos sobre la serie de personajes que envió, no con frases genéricas. Le señalaron qué piezas funcionaban mejor en la retícula impresa y cuáles perdían fuerza al reducirse. Ese tipo de lectura atenta, dice, es difícil de encontrar en publicaciones digitales.
La entrevista que ordenó una metodología de trabajo
Natalia Gonzalez Rodriguez, directora de arte de un sello editorial independiente en Santiago, fue entrevistada para la sección de procesos. Comenta que las preguntas se centraron en decisiones reales: cómo elige la paleta para cada proyecto, cuándo abandona un boceto y qué referentes visuales usa para construir narrativas. Tras publicarse la conversación, varios colegas le escribieron para pedirle el esquema de trabajo que describió. Eso no había pasado con otras entrevistas.
Un tutorial que se usó en el estudio al día siguiente
Carolina Cruz Ramirez, ilustradora y docente en Concepción, colaboró con un tutorial sobre integración de texturas analógicas. Explica que el texto se probó antes de publicarse con estudiantes de su taller, y que las correcciones del equipo editorial hicieron que los pasos fueran más claros. Al salir el número, varios seguidores le compartieron resultados de sus propias pruebas. Para ella, esa respuesta directa confirma que la revista no publica contenido decorativo, sino herramientas que se aplican.
La reseña de exposición que abrió conversaciones
Un colaborador habitual de la sección de reseñas, que pidió mantener el anonimato, destaca cómo la revista cubrió una muestra de ilustración emergente en Temuco. En lugar de un resumen descriptivo, el texto analizaba la relación entre las técnicas mixtas expuestas y el contexto cultural de la región. Esa mirada, comenta, generó un intercambio con los artistas participantes y con lectores que no suelen asistir a salas de arte.
La convocatoria que visibilizó trabajos fuera de la capital
Una ilustradora de Puerto Montt, que participó en la convocatoria del número 15, valora que la selección no priorizara nombres conocidos ni estilos dominantes. Su serie sobre paisaje austral se publicó junto a una nota breve sobre su proceso de color. Semanas después, recibió encargos de dos proyectos editoriales regionales que conocieron su trabajo a través de la revista. Para ella, eso demuestra que la publicación cumple una función de puente real entre creadores y contextos de publicación.